La amabilidad es el lenguaje que el sordo escucha y el ciego ve.
Mark Twain
Autenticidad, como valor personal. ¿Qué tiene que ver este concepto con otros igual de subjetivos al momento de intentar definirlo? ¿Autenticidad? ¿Amabilidad? ¿Humildad? ¿Los conoces? ¿Los pones en práctica en tu cotidianeidad?
¿Sabes ser “autentico”? Se autentico y vive tu vida, vívela en la autenticidad de ser tú mismo(a).
Vemos como hemos sido bombardeados por exigencias externas. Vístete de tal o cual forma, lleva el cabello largo, corto, teñido, agrega maquillaje a tu cara, elige, compra, usa, consume.
La autenticidad en estos términos se torna un tanto difícil. Aclarando, entonces; la autenticidad es desde dentro, esta viene de la sinceridad de tus actos, de la coherencia entre el sentimiento, el pensamiento y el comportamiento.
Hay quienes fácilmente confunden realización personal con la acumulación de bienes, de cosas, de casas, autos, con el engrosamiento de sus carteras, con el incremento en sus cuentas bancarias.
Sabes que no es un moralismo ni se trata de ideas filosóficas fáciles de digerir. El ahondar y decirte que el verdadero éxito y la realización del ser humano viene de la autenticidad en su propia vida, cuando eres autentico(a) dejas de imitar, dejas de hacer lo que los demás están haciendo, para regirte por tus propias ideas, por los valores intrínsecos al ser humano que en mucho dejamos en el olvido: Sinceridad, amabilidad, solidaridad, honestidad, humildad, aplicas conscientemente lo que has aprendido y lo que va acorde a tu experiencia de vida. Dejas de buscar las aprobaciones externas, dejas de dar importancia a la ropa de moda, al saludo vacío de tus compañeros, buscas autenticidad en ti mismo sin querer lo haces con tu propia vida, no en la de los otros, no en los aplausos ni en la complacencia y reconocimiento de terceras personas. Pues llegas a un punto en que te das cuenta que la afirmación y el reconocimiento de los demás es sesgado, subjetivo y efímero.
El verdadero valor de la autenticidad va pegado con el resto de los valores, con la amabilidad, con la humildad, con la armonía del ser humano y su propio espíritu, mente, alma. (Las formas de llamarle pueden ser diversas).
Pero el objetivo es un ser humano “AUTENTICO” real, que en equilibrio es sincero consigo mismo, es cordial, es amable, respetuoso, asertivo consigo mismo y al hacerlo para si, lo es con sus semejantes.
Es emparentarse directamente con la humildad, mas no con aquello que se confunde con la mansedumbre, la debilidad y la falta de carácter y decisión, humildad visto como el reconocimiento de la propia vulnerabilidad ante nuestros semejantes. El hombre/mujer que empatiza con el dolor ajeno, humildad es comprender que toda persona con quien nos topamos en la vida puede ser un maestro de quien podemos aprender lecciones valiosas. Humildad es doblegarte ante la vida y sus embestidas, humilde es tu jefe o patrón que te trata como un compañero del que necesita y vislumbra que lo que le pasa a sus empleados física y/o emocionalmente le puede pasar a él también. Como lo mencionara el autor Ernesto Sabato; “Para ser humilde se necesita grandeza”. Y para llegar a ello lo lograras, lo lograremos viviendo una vida autentica, lejos de fetichismos hipócritas, de convencionalismos jerárquicos. El Doctor por ser especialista en salud ¡También se enferma!
Se autentico, se humilde, amable, sincero, respetuoso con tus semejantes, no eleves la voz ante nadie, ante los ojos del universo nadie es más ni menos que nadie. Deja hablar a tu interlocutor no lo opaques. (El que grita será que anhela/necesita ser escuchado). No te conduzcas con prepotencia ni arrogancia, no te veas ni te pienses peldaños arriba de nadie. Al final todo ser humano estamos hechos del mismo material físico.
