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domingo, marzo 8, 2026

Esperanza Soto de Figueroa, la mujer humilde de firmeza inquebrantable

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Por: María del Carmen Figueroa Soto.

 

Cananea, Sonora.- Nace un día 15 de Noviembre del año de 1937, en Nacozari, Sonora, Esperanza Soto Valenzuela de origen humilde pero con un gran carácter de supervivencia, desde muy niña lucho a brazo partido al lado de su madre para llevar el sustento a casa y sacar adelante a su  hermana Angelina, una vida de sacrificio que la llevo a ser fuerte, decidida, con varias labores desde pequeña, en su ciudad natal Nacozari, donde un buen día salió con su madre a buscar la manera de sobrevivir.

 Después de laborar en tierras Yaquis, deciden regresar a Nacozari donde ejerce como enfermera,  no sin antes pasar por una vida de trabajo de experiencias  de lucha por sobrevivir, afortunadamente se casa con Daniel Figueroa Urias y empiezan a formar su propio hogar y familia.

Gran maestra de la vida con una mirada que sin decir palabra alguna decía mucho, con ese afán de que sus hijos no pasaran penurias sobre todo en lo familiar; llenando su hogar de unidad, de una firmeza inquebrantable y con el afán decidido de que sus hijos se defendieran y se valieran por si solos, con un ejemplo de vida que hoy nos da fuerza, con unas manos privilegiadas que convertían en arte lo que tocaba, con un oficio noble de masajes donde los vecinos acudían a ella a aplicarse sus inyecciones, a que curara heridas y además a escuchar sus pláticas que sin ella pretenderlo, era de una excelente terapia para quien la escuchaba, sus bordados, sus tejidos, las flores sus costuras solo se sentaba y jamás estaba sin hacer algo, lo ordinario lo convertía en extraordinario, simplemente tomaba un lápiz y dibujaba sobre todo casas con jardín y flores en cualquier pedazo de papel, sobre o servilleta, amante de las flores, sus rosales su jardín era su mejor terapia y su orgullo, sin duda la mujer perfecta para mi padre, una gran pareja ejemplo de cómo llevar organizados y adelante su hogar, responsable de que sus hijos cumplieran en la escuela y compañera al hacer tareas, donde hoy se le recuerda con una frase que usaba al sentarse con sus hijos a hacerles compañía.

“Quizás no pueda ayudarte en lo que estás haciendo, pero el café y la compañía te mantendrán despierto.”

Nada pretenciosa una mujer sencillamente natural. Algo que con sencillez decía si me van a regalar algo que sean flores, gran señora que jamás bajo la mirada ante algo o ante alguien, una persona que siempre impuso respeto y que jamás maquillo situaciones, y aunque mi padre fue su gran apoyo y proveedor, ella uso su carácter y templanza para sacar adelante a sus hijos estimulándolos a ser alguien en la vida, hoy sus 11 hijos la recordamos y vivimos para hacer homenaje a lo que ella nos inculcó, que fuéramos unidos siempre.

Hoy sus hijos Jesús Martin, Lupita, Esperanza, Daniel, Adela, María del Carmen, Mario, Omar, David, Víctor Manuel y Karla Patricia vivimos orgullos de haber sido tan afortunados de tener a esa gran persona como madre que hoy descansa al lado de mi padre. MISIÓN CUMPLIDA ESPERANZA SOTO DE FIGUEROA.

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