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domingo, marzo 8, 2026

En la Mira… El Impuesto Minero, «Despacito y buena letra»…

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Arrancó el pasado domingo 4 de octubre la edición 2015 del Serial de Bicicleta de Montaña en Sonora, en el Cerro del Bachoco por rumbos de la capital del estado. Ahí estuvimos presente un grupo de doce ciclistas representando a nuestro Cananea en esto que más que una competencia es una gran convivencia. No pierdan de vista a Víctor Alfonso Moreno Ramos, un joven talento cananeense en este deporte que a sus escasos quince años ya ha subido al podio en varias ocasiones y seguramente dará mucho de qué hablar en los siguientes años. Da gusto observar cómo cada vez hay más participación en estos eventos, definitivamente el ciclismo de montaña llegó para quedarse.

Cambiando de tema, muy pronto deben comenzar a verse las primeras inversiones con los recursos provenientes del tan esperado “impuesto minero”. Todavía no se difunden los detalles del mecanismo mediante el cual comenzarán a fluir, pero se ha anticipado que vendrán etiquetados para obra, lo cual es muy positivo para evitar que se evaporen en gasto corriente (sueldos, viáticos, etc.) o para amortizar pasivos (abonar a las deudas con proveedores y financieras). Ante la inminente aplicación de este recurso les quiero compartir tres ejemplos que conozco de situaciones muy similares que se han vivido en otros lugares, en otros tiempos o en otras circunstancias pero que nos pueden servir de guía en estos tiempos de bonanza que se avecinan.

El primer ejemplo es nacional. En 1961 el pescador Rudesindo Cantarell Jiménez descubrió una mancha de “chapopote” que brotaba del fondo del mar en la Sonda de Campeche.

Años después lo reporta a PEMEX y las exploraciones determinaron que se trataba del segundo mayor yacimiento petrolero conocido, solo detrás del de Ghawar en Arabia Saudita. Para 1979 ya operaba en ese lugar lo que llegó a ser el complejo petrolero “off-shore” más grande del mundo. Durante décadas y hasta que comenzara a declinar su producción en el año 2006, el inmenso yacimiento de Cantarell aportó dos terceras partes de la producción petrolera de nuestro país. Con el precio del petróleo por las nubes, el discurso del presidente López Portillo era de “administrar la abundancia”, se comenzó a financiar el desarrollo del país con el petróleo y es ahí donde comienzan los claroscuros.

Con la garantía del petróleo, no había quién no le quisiera prestar dinero a México. Por todo el país se construían carreteras, escuelas, hospitales e industrias, la economía crecía hasta al 8% anual. Todo un sueño, ¿cierto? Más bien fue el génesis de una larga pesadilla. El optimismo inicial permitió un acelerado proceso de endeudamiento que aunado al irresponsable manejo del gasto público derivó en un nivel de inflación que llegó al 90 por ciento. Luego, en 1981 caen los precios internacionales del petróleo, los inversionistas entran en pánico y sacan sus capitales del país sobreviniendo una fuerte devaluación de nuestra moneda. Irónicamente, el estado financiero del país era mejor antes que después de Cantarell.

De aquí se desprende la primera lección que deben tener muy presente quienes dirijan nuestro Ayuntamiento en esta administración y las venideras. Es cierto que la necesidad de obra pública en Cananea es numerosa y muy apremiante, pero no menos cierto es que al igual que el precio del petróleo, el precio del cobre está sujeto a los vaivenes del mercado mundial.  Habrá que tener cuidado de no incurrir en deuda especulando con los ingresos que se estima tener en años futuros por concepto de este impuesto. Los grandes problemas de infraestructura de Cananea no se van a resolver todos en este trienio, pero a esta administración le tocará la parte más importante.

Habrán de elaborar un plan de desarrollo urbano por lo menos a 20 años y dejar encaminado lo que los recursos recibidos y sus tres años al frente les permitan. “Despacito y buena letra”, decía mi abuelo y así es como se deberá proceder eligiendo cuidadosamente los proyectos con los que habrán de comenzar y sobre todo garantizando la calidad y durabilidad de las obras.

En nuestra próxima columna les platico sobre el caso de Alaska, que tengan un excelente fin de semana.

Sugerencias y comentarios: cesarintegra@gmail.com

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