5.9 C
Cananea
domingo, marzo 8, 2026

Sacudiendo los holanes y los olanes… “Mujer que sabe latín no tiene marido ni buen fin”: el peso de la “a” después de la palabra “gobernador”

Fecha:

El Instituto Nacional de las Mujeres a través del Observatorio de Participación Política de las Mujeres en México reportó que para el último trimestre del 2014 sólo 175 de los 2445 municipios eran gobernados por mujeres, siendo los estados de Baja California Sur, Colima y Yucatán los que cuentan con mayor número de mujeres en el poder. En el ámbito de la gubernaturas, para el mismo período de tiempo, no había ningún estado gobernado por mujeres, el día 7 de junio eso cambió y Sonora eligió a una mujer para llevar las riendas de la política estatal.

Griselda Álvarez Ponce de León en Colima, Beatriz Paredes Rangel en Tlaxcala, Dulce María Sauri Riancho e Ivonne Ortega Pacheco en Yucatán, Rosario Robles Berlanga en el Distrito Federal y Amalia García Medina en Zacatecas son las mujeres que han ocupado el puesto de gobernadora del estado, pero ¿cuál es el peso de la “a” después de la palabra gobernador? ¿la participación política es igual para los hombres y para las mujeres? Ciertamente no.

La participación de la mujer en el espacio público tiene un costo alto y está llena de estereotipos que marcan el actuar de aquellas que deciden tomar este camino. Gobernar es un trabajo y al igual que en los otros ámbitos la desigualdad y la inequidad son ingredientes que sazonan esta labor, por ejemplo, a los hombres no se les cuestiona el tiempo dedicado a esta labor, las mujeres son malas hijas, malas esposas, malas madres por pasar tanto tiempo en la política y descuidar a la familia; si los gobernantes hombres son estrictos se les alaba y reconoce, si la mujer es estricta la llaman arpía; si los hombres toman decisiones que afectan a una parte de la población lo reconocen como estratega, si la mujer lo hace la llaman inepta y sin corazón y lo más común, si un hombre llega al poder es por sus méritos, si una mujer lo hace es porque de seguro tuvo un padrino.

El físico es otro de los aspectos con el que se mide a las mujeres en general, pero particularmente aquellas que se mueven en la esfera pública. Los hombres dedicados a la política pocas veces son sometidos al escrutinio de su apariencia, claro hay sus excepciones como Santiago Creel, el Niño Verde y el mismo Enrique Peña Nieto, pero son las mujeres las que experimentan la crítica debido al sistema de belleza construido e institucionalizado por los medios de comunicación y la industria de la moda.

Claudia Pavlovich es la ganadora de la elección en Sonora y también ha experimentado el peso de la “a”, se ha enfrentado a críticas por su físico y a adjetivos como “alterada”, “la botox”, “vieja…”, frases como “la mujer como la escopeta, cargada y detrás de la puerta”, “la panocha sólo en las coyotas y no en palacio” y durante seis años se enfrentará a la frase “tenía que ser mujer”…

La mayoría de las ejecutivas ocupando puestos de dirección han dicho que se han tenido que “masculinizar” en su trabajo adoptando prácticas y acciones con las que no están de acuerdo pero argumentando que lo hacen para poder ser respetadas. Yo creo que lo anterior es sólo percepción, estoy segura que el ejercicio de un liderazgo femenino es necesario, que cada género desde sus diferencias puede hacer cambios y generar condiciones de igualdad y el espacio político no es la excepción.

El peso de la “a” después de la palabra “gobernador” en ocasiones ha significado la letra escarlata para las mujeres ocupando este puesto. En nuestro estado tenemos la oportunidad de cambiar visiones, acciones y prácticas en pro de la igualdad de género. Los niños de ahora, mis hijos, tus hijos tendrán el recuerdo de una gobernadora mujer, esperemos que ella y su equipo no lo vuelvan un mal recuerdo, y nosotros desde nuestra trinchera construyamos igualdad no perpetuando estereotipos.

 

 

Lo más reciente

Más en esta sección