La trilogía 50 sombras de Grey y ahora la película han causado amor y odio. Por un lado 100 millones de copias de libros vendidas en 52 idiomas y la recaudación de 240 millones de dólares a tres días del estreno de la película; por otro lado, la prohibición en Malasia, Kenia y algunas partes de China de la proyección del filme por considerarla pornográfica así como las críticas sobre la promoción de la violencia y la cosificación de la mujer. No es un tema que acepte medias tintas.
Una de las principales críticas que tienen estos libros es la incitación hacia la violencia contra las mujeres, así como ratificación de la figura masculina dominante, sin embargo, creo que hay que ponerle un poco de distancia al tema porque entonces necesitamos una sensibilización en muchos ámbitos y una revisión hacia varias películas, caricaturas, canciones, etc.
Es real la influencia de los medios de comunicación en la reproducción de estereotipos, pero no es absoluta. Sería mentira si dijera que 50 Sombras de Grey no tiene un impacto en la audiencia como lo tienen todas las películas, las de romance mostrándonos a mujeres y hombres viviendo un final feliz y único, las bélicas donde matar es el principal objetivo, las de acción donde la adrenalina del juego, las drogas o las carreras significa vivir, las caricaturas donde se muestra a una Cenicienta, Blanca Nieves y Bella Durmiente, estereotipos de mujeres esperando al príncipe azul para que las salve y ame y vivan felices por siempre.
Christian Grey y Anastasia Steel no muestran algo distinto a lo que algunas otras películas han exhibido, sin embargo, ¿por qué tanto interés? Desde mi punto de vista porque es una película que masificó y puso a la luz un tipo de relación sexual de la que poco se habla abiertamente y particularmente por las mujeres. Llamaron a la trilogía “pornografía para cuarentonas” “un libro para mujeres casadas” cuando en realidad casadas, solteras, veinteañeras, treintañeras y setentañeras, con hijos y sin hijos y hombres casados y solteros, con hijos o sin hijos, homosexuales y heterosexuales son los que han comprado esos 100 millones de ejemplares. Lo cierto es que el libro cumple su función, trabaja con la imaginación.
La frase “El Señor Grey te recibirá ahora” es el inicio de una relación donde el poder es el protagonista. No minimizo el impacto que 50 sombras de Grey pueda tener en la percepción de la mujer como objeto y el hombre como figura fuerte y dominante, pero es importante entender que E.L. James no escribió una pieza literaria para convertirla en clásica, escribió un libro que tiene la habilidad de llevarte en helicóptero y visitar un cuarto de juegos pero también de ser tirado a la basura a la primera de cambios y eso solo lo consiguen aquellos escritores capaces de impactar las emociones humanas.
Seamos críticos, sí y preocupémonos por no ser reproductores de violencia y de estereotipos masculinos y femeninos, pero también interesémonos en educar y educarnos, en saber discernir entre lo que nos hace más humanos, tolerantes, respetuosos con la diversidad y coherentes con nosotros mismos, después de eso se vale decir me gusta o no me gusta. Aprendamos a vivir con las sombras y démosle luz a las más obscuras para después liberarlas.
