Violencia física, emocional, de pareja, en las familias, en la música, en los medios. La violencia es un tema que ha llamado la atención tanto de científicos sociales como de especialistas de la conducta, desde distintas áreas de estudio se han acercado al tema para desentrañar causas y explicaciones pero vemos también como ciudadanos comunes afectados por la violencia en sus múltiples presentaciones han buscado motivos y más que ello; el freno, la cura a este suceso que nos ha rebasado en el seno de nuestras familias en lo más profundo como sociedad.
Abordar el tema de la violencia es sin duda alguna arriesgarse en un tema complejo y si nos remontamos a la evolución del hombre, se presenta como recurrente en el desarrollo de la humanidad. Por lo cual en menor o mayor grado pueblos/ciudades cuentan con un índice de violencia en sus historias.
Aristóteles entendía por violencia una acción contraria al orden o la disposición de la naturaleza (desde el tiempo de la Grecia clásica se percibía como algo antinatural). Visto desde un enfoque social, la violencia sería una acción contraria al orden moral, jurídico o político imperante en determinada sociedad.
Por otra parte, el sociólogo Max Weber expresa que la violencia se presenta como necesaria para mantener el orden social, siendo utilizada, monopolizada por el Estado, esta se vuelve legítima.
Pero, la pregunta es: ¿Cuando como ciudadanos hemos legitimizado y normalizado tanta violencia?
Hemos dejado que la violencia impregne cada rincón de nuestras vidas, le hemos abierto las puertas a la violencia emocional que ejercemos hacia nosotros mismos, hacia nuestros cuerpos, hacia el de nuestra pareja, hacia nuestros propios hijos, incluso hacia nuestros compañeros de trabajo y amistades. Hemos permitido en pro de la libertad de expresión que la música y los mensajes televisivos nos muestren los lados más oscuros del ser humano; agresión, ira, insultos, bullying, manipulación, exaltación a la mentira, al engaño, sexismo, machismo, promoción al consumo de personas, menosprecio a los valores y las interacciones sanas. Nos hemos rodeado de violencia y asombrados en un punto sin retorno. Nos preguntamos: ¿Por qué tanto secuestro, robo, violaciones, asesinatos, agresiones físicas, verbales, enajenación por el consumo y la cosificación tanto de mujeres como de hombres?
La tarea es replantear, analizar nuestras propias acciones ¿Por qué si nos afecta en lo individual y reconocemos la afectación para futuras generaciones seguimos tolerando/normalizando y reproduciendo mensajes violentos?
-Piensa antes de hablar. No hieras con palabras. Analiza también que existe el maltrato por omisión y la negligencia.
-Observa con cuidado los mensajes que te ofrecen los medios de comunicación, programas, películas y telenovelas.
-Analiza que contenido existe en la música que tu, tu familia y tus hijos escuchan.
-Cuida no referirte a las personas de forma despectiva o con insultos.
La violencia se expande sin darnos cuenta por acciones individuales que crecen como una bola de nieve. La violencia no solo es sinónimo de terrorismo, de genocidio, guerras y narcotráfico.
La violencia la ejercemos nosotros mismos sin percatarnos de ello.
Vive de forma sencilla, amable, respetuosa. Recordando que el amor es un valor universal, único e irremplazable. Practícalo, propágalo con tus actos. La erradicación de la violencia no esta en manos de instituciones ni de gobiernos sino en las acciones de nuestro corazón y nuestras manos.
