El mes de febrero ha recibido el apodo del “mes del amor”, específicamente el 14 de febrero se llena de corazones, rosas rojas e infinidad de detalles con los que las personas demuestran afecto. Todos participamos de rituales con los cuales expresamos cuanto amamos a nuestra pareja, sin embargo son los jóvenes y las jóvenes los que desbordan alegría y amor. Las relaciones de noviazgo debieran darse en armonía y alegría pero también existe la otra cara de la moneda, exploremos un poco.
Según las estadísticas de juventud presentadas por el INEGI, para el 2010, el 26% de la población de Sonora se encuentra entre los 15 y los 29 años de edad. La juventud es la etapa del ser humano en la cual se concentra la etapa escolar y el inicio de la etapa laboral;; en términos de su desarrollo es en esta etapa donde se establecen las relaciones de pareja o noviazgo.
Murray A. Strauts habla del “dating” (cortejo o noviazgo) como “una relación entre dos personas que incluye reunirse (o verse) para actividades de interacción social y para otras actividades en común, con una intención implícita o explícita de continuar la relación hasta que uno de los integrantes la termine o hasta que se establezca una relación de mayor compromiso como la cohabitación, la decisión de casarse o el matrimonio mismo”.
Castro y Casique definen el noviazgo específicamente como una relación afectiva e íntima entre dos personas (tradicional, pero no necesariamente del sexo opuesto), por lo general jóvenes que sienten atracción física y emocional mutua y que sin cohabitar buscan compartir sus experiencias de vida.
Sin embargo, aunque se considera que en esta etapa los hombres y las mujeres están comenzando a consolidar relaciones, también es cierto que en esta edad deciden casarse. El INEGI menciona que en el 2012 el 21% de las mujeres de entre 15 y 19 años está casada frente al 8.7% de hombres en el mismo rango de edad; en Sonora, la edad promedio para casarse de las mujeres es de 29 años y de los hombres es 31 años.
En la actualidad la conformación de una pareja no sólo se da en término de estar soltero o soltera o de estar de novia o de novio, muchas son las definiciones del “ser” pareja: amigos con derechos, amigos con beneficios, frees, amigovios. Sin embargo, la realización de actividades y los lazos afectivos permanecen en todos estos tipos.
Es en esta etapa, establecer vínculos con una pareja o formalizar un noviazgo es fundamental en el desarrollo social y emocional de los jóvenes . Se espera que éstos formen relaciones sanas y constructivas, sin embargo la realidad es otra. Las relaciones donde la violencia es una forma de vida están a la alza, las noticias de feminicidios, golpes y violaciones es pan de todos los días. La recurrencia de estos sucesos convirtieron un problema privado en un problema público.
Sanmartín Esplugues hace una diferenciación entre agresividad y violencia diciendo que: La agresividad es una conducta innata que se despliega automáticamente ante determinados estímulos y que, asimismo, cesa ante la presencia de inhibidores muy específicos. Es biología pura. La violencia es agresividad alterada, principalmente por diversos tipos de factores (en particular, socioculturales) que le quitan el carácter indeliberado y la vuelven una conducta intencional y dañina. Podemos decir entonces que la violencia es una serie de acciones que se hacen de manera intencional para causar daño a un individuo o a una colectividad.
La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia tipifica la violencia contra las mujeres como “cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público”.
Según datos del INEGI, en el Estado de Sonora el 51.1% de las mujeres de entre 15 y 29 años han sufrido violencia, 39.8% de las que se encuentran entre los 30 y 44 años y el 31.8% de aquellas que se encuentran entre los 45 y más. La violencia no tiene edad, sin embargo, las mujeres de entre los 15 y los 29 años son el grupo de mujeres que presenta mayor índice de casos de violencia, esto es las mujeres jóvenes.
La violencia en la etapa de noviazgo por lo general se disfraza de amor: te hablo todo el tiempo porque te amo, no quiero que salgas con nadie porque te extraño, creo que es mejor que te pongas otra ropa porque te ves mejor. Estas frases convertidas en prácticas producen relaciones aisladas y enfermizas, enseñemos a los y las jóvenes a tenerse amor propio y a consolidar su autoestima. Celebremos el mes del amor en plenitud.
