Por: María del Carmen Figueroa Soto.
Cananea, Sonora a 28 de octubre de 2014.
– Sobre estas construcciones, el forjador de Cananea, William Cornell Greene tiene mucho que ver, tiene el mérito de haber impulsado en forma visionaria «La Cananea», haciendo nacer una ciudad trazada modernamente a la imagen y altura de las mejores del mundo, ejemplo de ello es sus amplias calles, edificios públicos funcionales y de calidad por el material de algunos de ellos en su construcción. Fue él quien dejó una imagen y un aspecto de Cananea, como las mejores de sus tiempos, concebida al estilo norteamericano, una ciudad llena de encanto que en su época de florecimiento lució como pocas, y aún a sabiendas de que fue él el impulsor no se puede dejar de mencionar que los terrenos planos eran para los gringos y los terrenos accidentados para la prole.
Fue el auge minero quien atrajo hacia esta ciudad personas de todo el mundo, que se enamoraron de esta hermosa tierra, rica en minerales y que en aquellos inicios de 1900, lucía en su esplendor en sus hermosas montañas. Por información recabada se tiene conocimiento de que en sus buenos tiempos fue hábitat natural de algunas especies como son la nutria, el castor, oso negro, venado cola blanca, guajolote silvestre, coyote, ciervo rojo, codorniz, armadillo, zorrillos zorra, conejos, liebre y varios más. Que a la fecha, ya algunas están en peligro de extinción y otras ya desaparecieron.
En sus inicios hubo negocios tales como: Dulcería y Pastelería Italiana de Arquímides Fantuzzi. J. Calera, Sucursal. Almacén de abarrotes (Ca. 1905-1907)
Casa de Bolsa de Cananea (Ca. 1905-1907) Compra-Venta de acciones mineras y otras.
La primera Casa Empacadora de la república… (Ca. 1905-1907), elaboradora de las mejores carnes selectas, mantecas finas, jamones y carnes frías, entre muchas otros negocios que hoy ya no existen.
Así como las famosas nevadas y la desforestación de las montañas han pasado su factura. Es por eso importante valorar y cuidar lo que a la fecha nos queda para este Cananea actual que traspasa fronteras, sea visitado y aún se encuentre algo de historia que para eso Cananea habla por sí solo.
