– Hay programas de apoyo, pero hay quienes prefieren andar libres por la calle
Agua Prieta, Son.- Con familia o sin ella, bajo techo o a la intemperie, con alguna pensión o sin ningún ingreso, no son pocas las personas de la tercera edad cuya vida transcurre aquí en medio de mucha precariedad.
El tener familia- se reitera- no es de ninguna manera, una garantía para ser bien atendido, sobre todo con respeto.
Ser jubilados, lo que les representa un ingreso, exiguo pero al fin ingreso, es una ventaja que, solo en ciertos casos, les ayuda a medianamente inspirar un gesto de bondad y paciencia en quienes tienen que atender a los viejecitos.
Cierto que hay adultos mayores que se notan bien atendidos, que son queridos por sus hijos, nietos, parientes, pero lamentablemente son los menos.
Por las calles de Agua Prieta , con todo el riesgo que les implica, pululan muchas de estas personas mendingando el respaldo de la comunidad aunque se a para llevarse algo de comer a la boca.
Hay programa s oficiales que ayudan a estos segmentos de la s ociedad.
Pero es evidente, que nada es suficiente, y que también hay personas que prefieren la calle a estar encerrados con comida y techo seguros.
Pese a todo, es necesario que los ciudadanos mejor favorecidos, social, política y económicamente, sean más desprendidos con los viejecitos que anden por la calle pidiendo alguna ayuda.
Ayudarlos, es ayudar a DIOS, según las religiones del mundo.
El señor que aparece en la gráfica, ha estado a punto de ser arrollado por los autos, y no una vez, sino en diferentes ocasiones y zonas de la ciudad.
Es de los que prefiere andar libre.
