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sábado, marzo 7, 2026

Sin excusa ni pretexto: Teléfono Inteligente… ¿Más inteligente que tu?

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alma GciaLo vemos, lo vivimos en todas partes, en restaurantes, reuniones, fiestas. Nos hemos vuelto antisociales por creernos “sociales” a través de las redes “sociales”, valga la redundancia. O simplemente porque ya se ha vuelto una mala costumbre verificar nuestro teléfono celular cada 5 minutos. Sabemos que los excesos siempre son malos, y aun así nos excedemos, somos incapaces de encontrar un balance. Conscientes estamos que hoy en día los dispositivos móviles son una herramienta muy importante, más no necesaria. La competencia hoy en día entre empresas de telefonía móvil es descomunal, compitiendo siempre por ofrecernos más aplicaciones, más atracciones, más devoradores de tiempo y de productividad, y desafortunadamente son esas innovaciones las que llaman nuestra atención.
“Somos una generación de idiotas, personas tontas con teléfonos inteligentes”. Esa es la frase que atrajo mi atención en un video compartido, precisamente, en una red social. Lo que se plasma en este video es una realidad…
Tenemos cientos de amigos en Facebook, Twitter, Whatsapp. “Hablamos” con algunos de ellos, sin embargo no nos conocemos realmente. Toda esta tecnología que tenemos es solamente una ilusión. De ninguna manera planteamos que el uso de esta tecnología tenga una connotación negativa, pero el uso excesivo sí. El uso excesivo con el cual nos sumergimos en nuestras computadoras o dispositivos móviles cerrando nuestras puertas y apartándonos de las personas que nos rodean. Este uso en exceso es muy común en los jóvenes, quienes pasan horas dentro de este mundo virtual, en donde se sienten populares y su mayor competencia es tener tantos “likes” como sean posibles. Vivimos en un mundo en que somos esclavos de la tecnología que dominamos. Un mundo de interés propio, de imagen propia, de promoción propia. Donde compartimos las mejores partes, donde somos felices cuando compartimos una experiencia, pero en ocasiones nos perdemos de la magia del momento en el proceso.

El efecto de las redes sociales es hacerte sentir que eres parte de una comunidad, de darte un sentido de inclusión y cuando dejas ese dispositivo de ilusión te despiertas para ver a un mundo de confusión. Los jóvenes especialmente se enfrentan a una realidad en la cual les es difícil relacionarse con otras personas, socializar y desenvolverse. El 87% de los adolescentes prefieren comunicarse a través de un mensaje de texto que cara a cara. Imploran atención, pero realmente crean una aislación social.
En la actualidad una persona revisa su Smartphone unas 150 veces en promedio al día, lo que en muchos casos sucede durante salidas con amigos o reuniones importantes. ¿Las reuniones de hoy? Todos “presentes”, cada quien con la mirada abajo, teléfono celular en mano, inclusive se mandan mensajes entre ellos.
Seguramente el hecho de pensar en alejarte de la tecnología sea preocupante. ¿Qué haré con tanto tiempo disponible? Es fácil…estar solo no es el problema, puedes leer, platicar con tus padres, pintar algo, escribir o hacer ejercicio porque estas siendo productivo, estás presente, estas atento y le das buen uso a tu tiempo. La próxima vez que estés rodeado de personas, inténtalo, relájate, guarda el teléfono, no necesitas mirar al menú o a la lista de contactos, mucho menos abrir las aplicaciones, solo hablen entre ustedes, convivan, disfruten del momento.
Nos estamos volviendo antisociales, y no podemos encontrar satisfacción en mirarnos los unos a los otros, en conversar sin teléfono en mano, sin distracciones. La tecnología nos absorbe de una manera tal que constantemente descuidamos las relaciones sociales presenciales.
El video al cual hago referencia está dirigido para nuestra generación, esa que llaman generación “en línea”. Escrito, realizado y dirigido por Gary Turk, es una lección de vida importantísima para nuestra juventud. Nuestros niños están creciendo en un mundo donde no juegan afuera y no se comunican con sus amigos. Pareciera que hoy todo se hace a través de mensajes de texto o en internet. Estamos rodeados de niños que desde que nacieron, nos han visto vivir como seres tecnológicos y por lo tanto para ellos eso es normal. No podemos alardear de ser excelentes padres si no podemos entretener a nuestros hijos sin usar un iPad. Recuerda que cuando éramos niños jugábamos fuera de la casa, andábamos en bicicleta (sin celular en mano) nos ensuciábamos, nos raspábamos las rodillas, construíamos castillos de lodo. Ahora los niños no salen de la casa, no se raspan las rodillas, no saltan a la cuerda, no hay juegos ni carreras. Es angustiante… yo también me siento culpable.
Ahora, ¿qué hacemos para evitar esto? ¿Para deslindarnos de la etiqueta “Generación de idiotas” y de la “Generación que está en línea”? Tal cual lo plasma Gary Turk en su video, solo es cuestión de levantar la mirada, apagar la pantalla, aprovechar los alrededores y hacer lo más que se pueda de nuestros días .Solamente necesitamos de una conexión verdadera para notar la diferencia que hay entre estar en un mundo real y estar en un mundo virtual. Estar ahí en los momentos memorables, con los paisajes excepcionales.

Cuando estamos tan ocupados mirando abajo no vemos las oportunidades que perdemos, así que levantemos la vista de nuestros teléfonos, apaguemos la pantalla, tenemos una existencia extraordinaria, un número de días contados, disfrutémoslos.
No malgastemos nuestra vida siendo atrapados en la red. Encontremos ese balance que necesitamos para aprovechar las ventajas de las tecnologías sin abusar de ellas.
Yo también soy culpable de ser parte de esta generación, de esta realidad virtual, en la que escribimos mientras hablamos, esa misma que nos distrae del mundo real.
Empecemos hoy. No hay excusas, no hay pretextos.

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