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sábado, marzo 7, 2026

Desde Cananea Vieja…La Intolerancia a la Tolerancia.

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Suena bastante interesante la pura idea de conocer la palabra tolerancia, en ella podemos agrupar malestares propios y ajenos al saber que no necesariamente la gente puede estar de acuerdo con nuestras ideas o nosotros con las ideas de otras personas, la cuestión aquí es saber quién, cuándo y con qué es o se debe ser tolerante. El punto fino en el tema es el hecho que, al ser tolerante no necesariamente estamos de acuerdo con lo que una u otras personas piensan o dicen.
La Real Academia de la Lengua Española, limita la definición de la palabra tolerancia como el hecho de “respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”, la clave de esta definición se refleja claramente en el “respeto”, en ningún momento se exige o sugiere estar de acuerdo sino en la aceptación de la diferencia. François Marie Arouet, conocido coloquialmente como Voltaire (pensador francés que existió hace muchos años atrás y que fue un principal promotor del respeto hacia la humanidad), dijo “Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero moriría por el derecho que tienes a decirlo».
Todo esto no es por mencionar antecedentes e historias ni mucho menos para hablar de cosas que ni nos constaron, haciendo parecer muy boyantes y pomposos los escritos, sino es más de fondo, ¿cómo practicamos la aceptación de las ideas y llevamos a la vida diaria esta acción y en qué escenario nos encontramos? Un claro ejemplo de que el debate continua es saber ó tratar de saber qué fue primero si el huevo o la gallina. Cuando alguien toma postura frente a un acontecimiento es necesario tener evidencias y exponerlas, pero también hacer gala del dominio propio tanto del tema como también para aceptar que la otra persona puede no estar de acuerdo con lo que yo diga y no sólo eso, también asumir que es su punto de vista.
Muchas veces cuando se habla de política, religión y de futbol, (temas nada recomendados con alcohol), se toman actitudes hasta el grado magisteriales para hablar sobre si una religión es mejor que otra porque incluye o excluye creencias; o si nuestro equipo favorito es mejor que otro; dejando de lado que los jugadores son movibles y muchas veces juegan de los lados opositores; y el tema rey de toda conversación es el de política incluyendo el extenso significado (relación de gobierno con sus gobernados y de paso sus políticas públicas), al final de cuentas no somos ni los actores religiosos, deportistas ni políticos en cargo para manejar desde fuera, una iglesia o congregación, un equipo o un país, lo que si tenemos que asumir es la diversidad de ideas y perspectivas, es necesario entonces ser tolerantes.
La tolerancia implica no etiquetar al otro porque piensa, actúa o dice cosas distintas a las que yo digo, la tolerancia tiene implícita la aceptación de la diferencia sin la pérdida de derechos. Ser tolerante nos exige caminar en paz, todos los seres humanos simplemente somos distintos y pensamos de manera diferente, siendo esto lo que sazones una conversación, incluso ¿porque no?, una relación.
En conclusión, cuando uno habla de religión es importante que se respete la creencia de nuestro interlocutor sin tacharlo de nada, porque es ello en lo que él cree, se trata también de permitir que los jugadores dejen el sudor en el campo de juego y que se reconozca que hicieron el mejor esfuerzo por ganar sin embargo el equipo contrario en ese momento fue más capaz que el otro y no etiquetar a nadie de perdedor; se trata de que cuando se hable de políticas públicas o simplemente política no se tache a nadie de intolerante o de cerrado o cuadrado, la tolerancia es entender que cada actor político trae su librito y que como seres humanos pueden equivocarse o bien, tener éxito en alguna política implementada.
Bienvenido sea entonces el debate, y la feria de ideas que de esto se trata de permitir la exposición y universalidad de ellas, tomando lo mejor para conocer con más amplitud sobre temas de futbol, religión, política y/o de lo que sea hasta de recetas de cocina. Sería un buen ejercicio ver si el Presidente Peña Nieto tomara la decisión de debatir con el Cineasta Alfonso Cuarón, no por morbosidad, sino por entender los puntos de vista de un director de cine hacía cómo ve la directriz de su país y ver a un Presidente receptivo de ideas diferentes a las que habitualmente se hace política; yo creo y apuesto que sería un buen ejercicio y saldría algo enriquecedor a nuestro país. Gracias a todos por leerme. Saludos!!

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