Los cambios económicos y sociales también impactaron la estructura familiar y los roles de sus integrantes. Actualmente nos enfrentamos a diferentes modelos de familia y por lo tanto a distintas formas de organizarse dentro de ella.
Hoy en día en muchas de las familias tanto el papá como la mamá trabajan, o si la madre es jefa de familia, ella es la que sale fuera de su casa a trabajar, en ese escenario, ¿las mujeres trabajadoras están libres de culpa? La mayoría de las ocasiones no es así.
La lucha que las mujeres trabajadoras libran en el campo laboral también la tienen en el campo de su propia identidad. Por un lado, se sienten bien, orgullosas y completas al trabajar y por otro lado piensan si eso es lo mejor para ella y su familia y si no la estarán “sacrificando” por el trabajo; Sherly Sandberg en su libro “Vayamos Adelante” dice que todo trabajo exige sacrificio pero la idea es evitar los sacrificios innecesarios. Cuando la mujer trabaja no sacrifica a la familia, le brinda otras posibilidades.
Quedarse en casa no es “malo” ni salir a trabajar tampoco, es una cuestión de elección que se asume con todas sus consecuencias y eso debe ofrecer libertad, libertad de crecer donde cada mujer elija estar.
Desafortunadamente nuestra sociedad aún les cobra a las mujeres trabajadoras el precio de no quedarse en el hogar porque eso es “lo que debe ser”, sin embargo, está en cada familia cambiar esa percepción.
La Real Academia de la Lengua define a la culpa como un sentimiento de responsabilidad por un daño causado y que una mujer trabaje no causa daño, brinda a la familia la posibilidad de adquirir bienes y servicios y en ocasiones de disfrutar de paseos y diversión pero también la de generar nuevas formas de cooperación y organización familiar, de compartir responsabilidad entre todos los miembros de la familia y participación en la toma de decisiones.
MI hijo tuvo que ir a la guardería cuando apenas tenía dos meses porque yo tenía que trabajar, ¿te preguntas si se me salieron las lágrimas cuando lo dejé? si, ¿qué si aún lucho conmigo misma por no sentirme culpable por dejarlo? Si, pero también ahora reconozco en que dimensión están esos sentimientos, en la mía y no en la de mi hijo; él es un niño que sonríe, ordena cosas y juega con cubos igual que un niño que se queda con su mamá en casa, procuro nunca perder eso de vista.
Disfrutemos la maternidad sin culpa, y este día de las madres disfrútalo y festéjalo pero también intenta celebrarlo todos los días, eres madre todos los días.
