En nuestro país existe un gran número de mujeres preparadas y con la inquietud de tener una participación política dentro de su comunidad. Sin embargo no lo hacen porque dicen tener ocupaciones en el hogar que no se lo permiten, aunado a eso la presión del esposo quien dice que la política es para hombres. Tristemente aún hay muchas mujeres que tienen el deseo de participar en política pero son reprimidas por estas causas. Pero el hecho de ser madre de familia y esposa no es excusa, y definitivamente no hay pretextos para que las mujeres en general no participen en política.
A lo largo de muchos años nos han hecho creer que el cuidado del hogar y de los hijos son las actividades que nos «corresponden» a las mujeres y que son ocupaciones totalmente alejadas de cualquier ambición política. A ello hay que sumar la constante sub-representación de las mujeres en la sociedad y la violencia cotidiana de la que somos víctimas.
¿A LAS MUJERES NOS INTERESA LA POLÍTICA?
La política es un sentimiento innato al ser humano, está relacionado con la caridad, la justicia y solidaridad; por lo tanto, como dijo el Papa Juan Pablo II, cuando escribió su carta sobre los Laicos: nadie y sobre todo ningún cristiano tiene derecho a decir que no le interesa la política; más bien hay que valorar la política como un Derecho y un Deber.
Sin embargo debe reconocerse que sólo un sector reducido de mujeres ha progresado en la política.
Seguimos dependientes de decisiones políticas tomadas por una mayoría de hombres, ya que, desafortunadamente la representación de las mujeres en los cargos políticos es hoy muy escasa.
¿Por qué en pleno siglo XXI en materia política se produce tal discriminación?
¿Estamos preparados para tener un alto número de mujeres en la política? ¿Qué precio hay que pagar? Es un precio muy alto, desafortunadamente en la actualidad aún nos enfrentamos con discriminación, se cree que somos el sexo débil y hay quiénes sólo ven en las mujeres un objeto sexual, amas de casa, y que no tenemos voluntad propia para exponer nuestras ideas. Las mujeres tenemos que sufrir permanentes ataques a nuestra capacidad y sexualidad.
Ha pasado el tiempo y los hombres aun piensan en la mujer como servidora y no comparten las responsabilidades de la casa, de los hijos; la imagen de la mujer moderna liberada de sus actividades hogareñas es simplemente falsa; lo que sucedió es que sobre su responsabilidad en el hogar, se ha sumado la del trabajo remunerado.
Así mismo, las mujeres en política nos enfrentamos a un mundo de lenguaje masculino: ejemplos son las palabras político, secretario, edil, munícipe, ministro, dirigente. Todos sabemos que a la esposa del presidente se le llama “Primera Dama“, ahora, ¿cómo se le llama al esposo de la presidenta?
Hay que señalar que la participación femenina en política se pretende incrementar. Ya existe un respaldo en la ley electoral para que se dé una participación equitativa. Si sientes la inquietud por la participación política, si tu conciencia social te dice colaborar con tu gente, con tu comunidad, si sientes ese compromiso de servir…toma la decisión. Olvídate de los prejuicios y estereotipos que arrastra la sociedad de épocas anteriores, esos que han sido implantados por aquellas “mentes machistas“.
En México el mayor número de votantes son mujeres, la mujer vota en mayor proporción que el hombre. No hay un solo Estado en México en que el hombre vote más que la mujer. Las mujeres son más, votan más, y votan mujer. Ya es tiempo de ser parte de la contienda electoral.
A pesar de todo, hoy las mujeres debemos ejercer la libertad de participar en la vida política del país. Debemos romper con los estereotipos y luchar contra la discriminación. Tenemos la capacidad, tenemos la fortaleza, tenemos los valores. No hay excusa…no hay pretextos.
