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sábado, marzo 7, 2026

Miradas in-crédulas; Del dicho al hecho

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En la colaboración anterior para SoyCobre.com, hablamos acerca de los discursos dados por parte de actoras y actores políticos con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres; señalamos también eventos carentes de mayor profundidad y propuesta. En ese sentido, es interesante contrastar, por lo menos asomarnos a ello, los discursos con los hechos, para saber qué parte es potencialmente realidad y qué parte es potencialmente demagogia.

De acuerdo con la Real Academia Española (R.A.E.), demagogia significa  degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder. Es decir, por lo menos en mi interpretación, todo se queda en la superficie, pero no hay nada o hay muy poco de fondo. Otra manera de decirlo es, de acuerdo con la sabiduría popular, del dicho al hecho hay mucho trecho.

Con el fin anteriormente señalado, realicé entre el 9 y el 17 de marzo del presente año una revisión a las páginas web de los 32 gobiernos estatales del país, para observar cuántas mujeres titulares de dependencias estatales (del denominado primer nivel refiriéndose al organigrama) hay. Es importante aclarar el tiempo en el que se realizó la revisión, tomando en cuenta que la información publicada en las páginas web señaladas se maneja como actual.

Aclaro, asimismo, que estoy tomando el elemento de mujeres a cargo de dependencias como indicador, lo cual no representa en absoluto la totalidad de acciones que un gobierno emprenda a favor de las mujeres, pero es un indicio en relación con la voluntad política del gobernante en torno a la inclusión de mujeres en los puestos de mayor relevancia del Poder Ejecutivo, mostrando con ello un compromiso más profundo con la igualdad de géneros y dando con ello una clara señal a la sociedad.

Recalco lo que ya sabemos: actualmente no hay ninguna gobernadora; de igual manera, reitero que las dependencias que se tomaron en cuenta para el presente artículo están en línea directa con el Ejecutivo en cada entidad (denominado en algunos casos gabinete del ejecutivo o gobierno centralizado). El número de dependencias e incluso el nombre en algunos casos, varía de acuerdo con cada estado, pues recordemos que cada entidad es autónoma.

Anoto que se incluyen en el conteo las secretarías particulares de los gobernadores y las consejerías jurídicas; no se incluyen en este caso los sistemas DIF, de los que nos ocuparemos en un artículo posterior.

Cabe destacar también que en los casos de Zacatecas, Chiapas, Coahuila, Guerrero y Michoacán, existen Secretarías de las Mujeres (a diferencias de las demás entidades que en su caso cuentan con un instituto de las mujeres que depende por ejemplo de la Secretaría de Gobierno).

Entre los datos que más destacan hay que señalar que ningún gobierno estatal cuenta con un gabinete paritario, esto es 50% hombres y  50% mujeres. La entidad con más mujeres a cargo de dependencias es Morelos, que tiene una Secretaria de Seguridad Pública, una Secretaria de Obras, una Secretaria de Salud, una Secretaria de Hacienda, una Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, una Secretaria de Desarrollo Social, una Secretaria de Cultura y una Secretaria Ejecutiva de la Gubernatura; ocho mujeres a cargo de ocho de las 21 dependencias estatales.

Le sigue el Distrito Federal, con cinco mujeres titulares de dependencias, en este caso de Desarrollo Social, Educación, Trabajo y Fomento al Empleo, Medio Ambiente y la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, de un total de 22 dependencias. Coahuila, Guerrero y Tabasco, por su parte, reportan cuatro secretarias cada uno.

En el otro extremo, las entidades con cero mujeres en su gabinete son –penosamente-: Sinaloa de un total de 14 áreas, Colima de un total de 15 dependencias y Nayarit de un total de 16 dependencias.

Sonora y Chihuahua por ejemplo figuran entre las entidades con una sola mujer, en este caso  a cargo de la Contraloría.

El promedio nacional de mujeres ocupando puestos de primer nivel son dos funcionarias por entidad (cerca de 70 mujeres en todo el país), en gabinetes de 16 funcionarios en promedio, representando las mujeres aproximadamente –y tomando en cuenta los cambios que suceden continuamente en estos puestos-, poco más del 13% de titulares de dependencias estatales.

Las secretarías que tienen más mujeres a cargo en la entidades son, las Contralorías, las Secretarías de las Mujeres –por supuesto-, las de Recursos Naturales y Medio Ambiente (el nombre varía en los estados), Desarrollo Social y le siguen otras dependencias como las Procuradurías Generales de Justicia, Cultura, Turismo y Oficialías Mayores.

No es de sorprender por ejemplo que haya varias contraloras, esto tiene que ver, entre otros aspectos por supuesto, con los imaginarios de género: las mujeres son más honestas, más confiables, y otros imaginarios que varias políticas tratan de reforzar. Si bien podemos discutir este punto me parece que, como señalan algunas académicas, aún no hay suficientes mujeres en el espacio público para observar de manera más objetiva su comportamiento en este ámbito, aunque hay algunos estudios de caso que revelan que las mujeres ponen el acento en temas sociales y les interesa cuidar su credibilidad ante las poblaciones que gobiernan (por ejemplo las presidentas municipales).

Áreas como Cultura y Turismo también han sido vinculadas por diversas razones a las mujeres; son de primera importancia (y cada vez, ante los climas de inseguridad queda más de manifiesto la importancia de fortalecer el tejido social fomentado la cultura y el arte por ejemplo), pero hay un imaginario en la forma de hacer política que conocemos (una forma donde prevalece la visión masculina) que otorga mayor valor a los temas de seguridad, política y obras y a las mujeres se les otorgan los espacios vinculados a las bellas artes, el entretenimiento, etcétera, pensándolos en un segundo plano de importancia, aunque no sea así y, como dije antes, cada vez quede más de manifiesto.

En el caso de las Procuradurías de Justicia es interesante la presencia de mujeres, porque rompe algunos esquemas; también aunque se observa en menor medida hay secretarias de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Seguridad Pública, Hacienda; es decir, parece obvio pero en una sociedad machista no lo es tanto: las mujeres podemos estar en todos los puestos y no tiene que haber ni tenemos que creernos pretextos que luego escuchamos (y utilizo la palabra con toda intención, pretextos), en relación con que cuando un gobernante busca mujeres para sus equipos no las encuentra. Hay mujeres capaces de ejercer esas responsabilidades en todo el país (incluyendo por supuesto la responsabilidad de gobernadoras, presidentas municipales, presidenta de la República, etcétera), si la búsqueda es más bien por consigna (de partido político por ejemplo) o por imposición o por parentesco, la circunstancia obedecerá más bien a ciertos intereses, y poco tendrá que ver con un compromiso de convocar de manera amplia a las mujeres a participar en la administración pública.

Ahora, hagamos un sencillo ejercicio de recordar algunas frases del 8 de marzo. El Gobernador de Chiapas por ejemplo tuiteó lo siguiente: “En el Día Internacional de la Mujer exhorto a la sociedad a reconocer y respetar los derechos de todas las chiapanecas”. El exhorto está muy bien, pero quizá podría fortalecer la presencia de mujeres en su gabinete, que por cierto, de acuerdo con la información publicada en su página, sólo cuenta con dos mujeres titulares de dependencias: la Secretaria de Hacienda y la Secretaria de Desarrollo y Empoderamiento de las Mujeres. O qué tal el Gobernador de Sonora, que ha realizado cabalgatas con mujeres, pero esto no se traduce en compromisos más fuertes para combatir la violencia que viven las propias mujeres en la entidad, por ejemplo.

Hasta aquí podemos sacar algunas conclusiones de la congruencia de “nuestros” gobernantes, pero como todo debate es inacabado, sigamos observando con mirada crítica lo que se dice y lo que se hace. Y por lo pronto, no dejemos nuestra mirada incrédula, ni perdamos la capacidad de indignación y asombro.

Nos leemos pronto.

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