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sábado, marzo 7, 2026

Luis Donaldo por un México Mejor!! Dos Décadas del Fenómeno Cultural de la Ficcionalización en la Política Mexicana

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JORGE GPE FABELAEl propósito personal de escribir estas breves líneas nace a partir de las diferentes publicaciones que se han difundido en los diversos medios de comunicación de nuestro país y estado, entorno al caso del asesinato del Lic. Luis Donaldo Colosio, publicaciones bastante interesantes sobre la falta de justicia, las escenas del crimen, documentales sobre el asesinato, la situación del asesino material, análisis de contexto actual de los que en aquel tiempo formaban el equipo del Lic. Colosio.

 La finalidad de exponer un punto de vista es solo reflexionar entorno a un fenómeno cultural que es la “ficcionalización” un fenómeno con base antropológica que nos caracteriza desde la época prehispánica y la conquista de nuestro continente por los europeos.

Desde que David Hume habló de “ficciones de la mente” que condicionan la forma en que organizamos nuestras experiencias como un intento de exponer las premisas cognitivas planteadas por la epistemología, esta argumentación adquirió otro matiz con la concepción de Kant, para quien las categorías de la cognición son ficciones heurísticas, una vía por la que nuestra capacidad creativa descubre e innova, y que deben interpretarse como si se correspondieran con algo.

De estas premisas se desprende que las ficciones tienen una base principalmente antropológica, pues reflejan al hombre en el contexto social y cultural al que pertenece, y por lo tanto, como producto de éstas. Pero como las ficciones tienen variadas aplicaciones y tareas distintas, sus posturas son igual de variadas, que van desde el conocimiento científico (epistemológicas) hasta las acciones comunes.

El sueño, la esperanza, el anhelo de un México mejor, se ha encontrado en la existencia de nuestra memoria colectiva desde la independencia de nuestro país, para posteriormente resurgir en la esperanza de la revolución mexicana donde se idealizaban grandes anhelos utópicos de igualdad,  justicia, el derecho a una educación de calidad, el derecho al trabajo, la seguridad  social, la aplicación de la ley justamente, un sin fin de deseos de superación y bienestar de millones de mexicanos que hemos construido en una narración y ficcionalización histórica que se ha convertido en  un melodrama postdramático.

En  los últimos veinte años ha sido trascedente la participación de personajes principales en nuestra historia contemporánea como Mario Aburto, Carlos Salinas de Gortari, Manuel Camacho Solís, Ernesto Zedillo Ponce de León, el Chupa Cabras y la participación colectiva del narcotráfico en México, y como mediadores del gran fenómeno de ficcionalización los líderes surgidos a partir de la alternancia en la democracia mexicana que por cierto con opiniones construidas por intelectuales orgánicos donde los debates empobrecidos intelectualmente, señalamientos y enjuiciamientos han tomado el rumbo de una sociedad diluida en historias construidas por la tradición oral sin argumento e investigación de los hechos  en los últimos vente años.

La forma en que una sociedad percibe, piensa, concibe e imagina el poder es la que, en alguna medida, determina su conducta y acción política, es por ello que las estructuras de poder se basan, crean y recrean en la cultura política, que es un basamento indispensable para su mantenimiento pero también, en un momento dado, para su derrumbe.

Es importante poder identificar cuáles son aquellos aspectos que conforman nuestra cultura política, eso que Jacqueline Peschard identifica como “el imaginario colectivo construido en torno a los asuntos del poder”. Se trata, esencialmente, de la manera como los mexicanos nos relacionamos en lo individual y colectivo con el poder a partir de las ideas y prácticas que hemos cultivado.

Existe en nuestra opinión colectiva una idea clara que a partir del 23 de Marzo del 1994 la esperanza del México mejor, se acabó con el asesinato del Lic. Colosio, es partir de ese momento que se genera una ola de persecuciones  políticas y luchas de poder donde se señala al expresidente Salinas como el demonio y culpable del empobrecimiento de millones de mexicanos, una idea colectiva de ficcionalización que ha dominado el pensamiento de millones de mexicanos, y crear imaginarios sociales-colectivos a partir de creencias basadas en las ideas populistas irreales, carentes de programas que permitan el desarrollo global  del país generacionalmente.

Sin duda alguna el acontecimiento del asesinato del Lic.

Luis Donaldo Colosio nos marcó a todos los mexicanos, un suceso bárbaro, bestial, injusto, cobarde que pudimos sentir quienes en ese momento cursábamos cuarto año de primaria, y que era  muy común escuchar a nuestros padres, abuelos, vecinos que el próximo presidente de la Republica sería un Sonorense.

Seguramente su política sería social, donde el sistema político mexicano se transformaría en un sistema cercano a la gente, del pueblo. Era muy emocionante en aquellos años escuchar el corrido de Luis Donaldo Colosio interpretado por el cantante popular de música norteña  Lorenzo de Monteclaro, con aquellas líneas que hablaban de un político triunfador, diputado, senador, responsable de la Sedesol, dirigente del PRI, para orgullo de Sonora en Magdalena nació, duro, duro, duro!!.  Ese corrido nos hacía sentir orgullosos a los niños que apenas iniciábamos con una conciencia de los que sucedía en nuestro entorno.

 Hoy a dos décadas del suceso histórico que marcó la historia política contemporánea de nuestro país, donde podemos afirmar que la sucesión presidencial inició con un asesinato, el del general Álvaro Obregón y se acabó  con el asesinato del Lic. Colosio, donde podemos aceptar colectivamente que existe un proceso de un México de desarrollo, de consolidación de instituciones y creación de organismos ciudadanos para el impulso de la democracia en el país.

Los buenos ejemplos deben venir de toda nuestra clase dirigente; es decir, de las personas, los grupos y las organizaciones que mayor fuerza ejercen en la marcha del país cuando toman decisiones, cuando dan un paso en un sentido o en otro, cuando están en la posibilidad de optar, de escoger, de decidir.

Estamos urgidos de buenos ejemplos para construir una moral social y política más fuerte, más apegada a los principios, y que al mismo tiempo vaya impulsando los cambios que deben transformar nuestra cultura política para irnos acercando todavía más a los ideales que como sociedad, como Estado y como Nación nos hemos trazado. Estar a la altura de lo que en el discurso proclamamos.

Cada ciudadano tiene un deber moral y político frente a sí mismo, frente a su familia, frente a sus padres e hijos, frente a todos los demás. Entonces, efectivamente, es del comportamiento ciudadano de donde más debemos esperar; pero quiero decir que quienes mejores oportunidades han tenido, mayor responsabilidad tienen en la formación de la moral ciudadana. Sabemos que una responsabilidad muy grande es la que tienen los medios de comunicación.

Para avanzar en el sentido deseable y a pesar del individualismo, podemos tomar ejemplo de las comunidades indígenas, que otorgan a lo colectivo y al interés general el gran valor que les ha permitido sobrevivir en la adversidad.

Juzgar a un  sexenio de todos nuestros males como país es demasiado vago, Salinas de Gortari emprendió grandes reformas políticas, educativas, sociales entre otras…lamentable que al final de su sexenio se dieran hechos lamentables como asesinato de Colisio, movimiento del EZLN, eso sabemos que lo capitalizaron los adversarios políticos del PRI.

Sin duda alguna fue Presidente de México, con hechos y circunstancias difíciles que siguen todavía en la polémica y el debate….

Director Artístico del BFYA

Profesor de Desarrollo Intercultural

en el Instituto Tecnológico de Sonora

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