Continuamente nos enfrentamos a situaciones en donde las cosas no son o salen como lo deseamos, a esto se le conoce como frustración. Querer algo y no obtenerlo en el momento deseado implica frustración.
Por ejemplo, si alguien desea ir al cine a ver su película favorita y al llegar a taquilla se da cuenta que ya no hay boletos disponibles para esa película, se encuentra ante una situación en la que sus deseos se ven frustrados por ese momento.
BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
Algunas personas no toleran la demora en satisfacer sus gustos y deseos, es decir, tienen baja tolerancia a la frustración, que es la tendencia a EXAGERAR la situación y a vivirla como algo INSOPORTABLE, llevándolos a sentir malestar emocional (enojo). Las personas con baja tolerancia a la frustración actúan como si sus deseos fueran necesidades básicas (dormir, respirar, etc.) y urgentes de satisfacer, magnifican cada situación, la viven como una gran tragedia, se enojan con facilidad, se quejan constantemente del mundo en el que viven, exigen, ordenan, piensan que la vida debe ser fácil, cómoda y le demandan al mundo que sea como ellos lo desean.
Tomando el ejemplo inicial tener baja tolerancia implicaría que la persona empiece a quejarse y discutir con quien está en taquilla por no contar con boletos disponibles. Otros ejemplos de baja tolerancia podrían ser aquel adolescente que avienta la puerta al no obtener un permiso de salida por sus padres; aquella persona que al abrir el refrigerador se da cuenta que se ha acabado la leche y empieza a gritar y perder el control porque no hay; aquella persona que rumbo al trabajo se enfurecen al encontrar baches en la calle mal pavimentada; aquella que va al supermercado y encuentra que todo ha subido de precio y se queja interminablemente; un ejemplo más sería aquella persona que está haciendo fila en el banco quejándose porque ésta no avanza.
Cualquier situación cotidiana se vive como gran tragedia al no ser como se espera. La baja tolerancia a la frustración es una actitud aprendida a lo largo de la vida, personas que crecen en un ambiente en el que se les resuelven sus gustos y deseos de manera inmediata no permitiéndoles frustrarse, o lo observan de personas significativas que viven de la misma manera (intolerante) los sucesos de la vida. Investigaciones realizadas con personas que presentan adicción a sustancias psicoactivas (drogas) en las cuales se ha estudiado la personalidad, se ha encontrado que el rasgo principal en ellos es la baja tolerancia a la frustración.
Aquel niño al que se le cumple cualquier deseo en aras de evitar que se enoje o haga un berrinche, se le compra todo lo que desea (dulces, juegos, jugos) en el supermercado de manera inmediata, es una manera de fomentar la baja tolerancia a la frustración, se le enseña que es fácil obtener lo que desea, es decir, se le enseña a no frustrarse dándole todo y cuanto desee.
TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
Desde luego las contrariedades que se enfrentan en la vida pueden ser difíciles pero en poco ayuda darle un “valor agregado” de catástrofes o tragedias.
No encontrar boletos disponibles para la película que tanto se desea ver; transitar sobre una calle llena de baches; encontrar todo más caro en el supermercado; no encontrar lo que tanto nos gusta en el refrigerador; no obtener un permiso de salida; hacer fila en el banco; etc., sin duda resulta incómodo, molesto e inconveniente pero es diferente a vivirlo como insoportable, horrible, espantoso y como una gran catástrofe.
Aceptar lo que no se puede cambiar, mejorar lo que si podemos controlar y la búsqueda de alternativas y actividades para reducir el malestar ante situaciones difíciles nos permitirá ser constructivos. La tolerancia implica aceptar, soportar que hay ocasiones en las que no es posible conseguir lo que se desea, esto no significa caer en el conformismo, tolerar implica saber esperar y a la vez resolver la frustración.
Resolver implicaría la búsqueda de otra película por el momento y esperar a que haya boletos disponibles para ver la que tanto se desea; aceptar tranquilamente que se ha acabado la leche e ir hacía la búsqueda de más, etc.
Las personas tolerantes son hábiles para manejar los imprevistos y contratiempos manteniendo la calma ante las situaciones difíciles, controlando la emoción que sienten al frustrarse, esto les permite pensar con claridad y solucionar la frustración, frases como “al mal tiempo buena cara” los caracterizan. Ser tolerante a la frustración es una característica de personalidad de individuos con liderazgo.
Niños tolerantes a la frustración no harán berrinche ante la negativa de sus padres de comprarles algo en el supermercado, reaccionarán tranquilamente y resolverán su frustración sin sufrimiento, ya que han aprendido a saber esperar.
Algo que ayuda a incrementar la tolerancia a la frustración es cambiar las exigencias por preferencias en lo que respecta a la vida y a las otras personas.
En lugar de expresar: “no puede ser!, TENGO QUE (exigencia) ver esa película hoy” poder decir “me hubiera gustado (preferencia) verla hoy”
Quitar la connotación de exigencia marcará la diferencia en la emoción, exigir, demandar conducirán al malestar emocional (enojo, depresión, etc.). Aceptar el suceso, saber esperar y prepararnos hacía la resolución de la frustración de una manera tranquila que nos conduzca a alcanzar nuestros deseos conlleva al bienestar.
Ser tolerante ante las frustraciones es una manera más de construir tu Bienestar Personal.
